jueves, 6 de agosto de 2009

Aspectos fitosanitarios

Manejo integrado de insectos-plagas y ácaros:

Son numerosos los insectos y algunos ácaros que se constituyen como plagas para el cultivo del tomate. Si no se realiza el debido control a nivel de semilleros y hasta la cosecha, los ataques tienden a concentrase en las yemas terminales, folíolos de las hojas y los frutos, mientras que el de los ácaros a nivel del follaje y fruto. Tradicionalmente en el país se emplean insecticidas y acaricidas para controlarlos; sin embargo, ese control ha sido cada día menos efectivo y más costosos, por lo cual deben utilizarse otros métodos de control conocidos que en el presente trabajo no se profundizaran: cultural, biológico, genético, etológico y químico, en una forma integrada “manejo integrado de plagas” (MIT) para que resulten más económicos, permanentes y ambientalmente seguros.

Malezas y su control:

El tomate, es una planta de porte bajo y desarrollo lento, en comparación con el crecimiento violento de las malezas, por lo que estas últimas compiten ventajosamente con dichos cultivos por agua, luz, y nutrimentos. Además muchas malas hierbas son hospederas de plagas y enfermedades. Por lo tanto, se pueden hacer combinaciones de control manual (arrime de tierra yaporque), mecánico (uso de charruga) y químico, en el cual el o los productos tienen que ser dirigidos al lado del surco, tomando en cuenta que no existe un herbicida selectivo para esta hortaliza; se recomienda hacer esta aplicación generalmente en horas de la mañana con baja velocidad del viento.

Manejo Agronómico necesario para el cultivo del tomate

Densidad de siembra en campo:

Varían de acuerdo con la variedad de tomate y su propósito (consumo fresco o industrial). En el caso de las variedades de consumo fresco, las distancias más recomendadas son: 1,20 a 1,40 m entre surcos y de 0,30 a 0,50 m entre plantas. En el caso del tomate de consumo industrial las distancias varían entre 0,7 a 1,0 m y entre 0,20 a 0,30 m entre plantas.

Preparación de tierras:

El tomate requiere de una profunda e intensa preparación de tierras. Debido a que el riego es por lo general por gravedad se usan surcos, la nivelación del suelo es fundamental en este sentido. Según Anzola (2004) se requiere de una esmerada preparación. Arado profundo, tanto como lo permita el suelo. La preparación del terreno se realiza generalmente con un pase de bigrome, un pase de subsolador cuando el terreno lo amerite, cinco pases cruzados de rastra y uno de surcadora, pudiendo suprimirse algunas de estas prácticas de acuerdo a las características propias del terreno.

Riego:

Es uno de los factores importantes para el buen éxito de una plantación de tomate, a demás de ser una practica común en el país. Por lo general se siembra en las zonas de alta precipitación en época se sequía y en las regiones áridas y semiáridas del país con riego.

La frecuencia o intervalos de riego se establece de acuerdo con el clima (temperatura), tipo de suelo y la etapa de desarrollo del cultivo (Díaz, 2004). Por lo general se recomiendan riegos post trasplanta con una frecuencia de 3 a 4 días hasta que haya la regeneración de raíces; luego se realizan riegos semanales hasta el termino del cultivo. Los periodos críticos de riego en el tomate son: trasplante, polinización de la flor y maduración del fruto. Por otro lado, el exceso de agua aumenta el follaje pero disminuye la producción y además favorece el desarrollo de enfermedades producidas por hongos. Así como los riegos por aspersión son contraproducentes, porque lavan los productos de espolvoreo destinados a prevenir enfermedades y ataques de plagas.

Fertilización:

El cultivo del tomate responde rápidamente a la fertilización, con lo cual es posible alcanzar considerables aumentos en el rendimiento, y por tanto en el beneficio económico. El balance nutricional juega un papel muy importante, razón por la cual es necesario el tomar en cuenta tres aspectos fundamentales:

- Realizar un análisis previo del estado nutricional del suelo donde se va a sembrar, el cual dará un inventario del estado de los principales nutrimentos en el terreno y permitirá agregar las cantidades necesarias para obtener una buena cosecha.
- Estimar los índices de extracción de nutrimentos por cosecha. En este sentido, se calcula que una cosecha promedio de 40.000 Kg/ha, puede extraer cerca de 180 Kg de nitrógeno, 60 a 80 Kg de P y 220 Kg K. Según Felipe y Casanova (1998), dichas evaluaciones a nivel de las hojas en un cultivo de tomate en El Sombrero, Edo. Guárico, demostraron una acumulación de (1.50 a 2.33 % N; 0.15 a 0.20 % P y 0.94 a 2.1 % K) los cuales se ajustaron a los valores promedios citados internacionalmente.
- En la fertilización en N debe ser aplicado en forma fraccionada hasta la primera cosecha; el P y K deben ser aplicados totalmente al principio o fraccionado durante el primer mes de crecimiento.

Tal proceso de fraccionado consiste en: En la Primera fertilización- entre 7 y 10 días después del trasplante cuando se hace el primer arrime de tierra, aplicar 500 Kg de 12-24-12 (10 sacos), 200 Kg de cloruro de potasio (4 sacos) y 200 Kg de sulfato de amonio (4 sacos) por ha. En la segunda fase: se efectúa entre los 30 y 40 días después del trasplante (post aporque). Debe aplicarse 300 Kg de 18-46-0 (6 sacos) y 200 Kg de cloruro de potasio (4 sacos). En la tercera fertilización: se hace después de la primera cosecha con 300 Kg de sulfato de amonio. Con este programa de fertilización según Díaz (2004) se habrán aplicado al suelo220 Kg de N, 260 Kg P2O5 y 300 Kg K2O, que cubren lo extraído por el cultivo y dejan un remanente en el suelo.

Requerimiento Agro climático del cultivo de Tomate

Clima:

Las plantas de tomate es un cultivo de clima cálido que prospera bien en un amplio régimen de pisos bioclimáticos (0 – 2000 msnm). Esta hortaliza se produce mayor a temperaturas mensuales promedios de 21 a 25 ºC. Sin embargo, en nuestro país existen siembras comerciales a temperaturas bajas (16 – 19 ºC) y altas (27 – 30 ºC). la temperatura y humedad relativas altas, favorecen los ataques de enfermedades del follaje. Las temperaturas altas nocturnas (> 35 ºC) producen la caída de las flores o heterostilia (esterilización de la flor) debido a fallas en la polinización de las mismas, esto es debido al alargamiento del pistilo que impide la polinización del estigma. Por otro lado, temperaturas inferiores a 13 ºC afectan la producción de polen, originándose frutos partenocarpicos. la maduración del fruto es muy influenciada por temperaturas que afectan tanto la precocidad y como la coloración.

La humedad relativa por su lado, debe ser inferior al 90 %, valores superiores favorecen las enfermedades fúngicas. Se consideran como óptimos valores de humedad relativa entre 70 y 80 %. En condiciones de baja humedad relativa la tasa de traspiración crece, lo que acarrea estrés hídricos, cierre estomático y reducción de la fotosíntesis en las fases de fructificación. Valores extremos de humedad con baja iluminación reducen el cuajo de tomates y la reducción en la viabilidad del polen.

Con respecto a la radiación, la planta de tomate es insensible al foto periodo (entre 8 y 16 horas), aunque requiere de buena iluminación. Una iluminación ilimitada reduce la fotosíntesis neta, lo que implica una mayor competencia por los productos asimilados, con incidencia negativa en el desarrollo vegetativo de la planta y los procesos de floración, fecundación, y acumulación de ácido ascórbico. Los valores de radiación giran en torno a los 0,86 MJ/m2, el cual es considerado un umbral mínimo para la floración y cuajado.

Suelos:

El tomate prospera bien en una gama de suelos, pero se consideran de óptima calidad para la obtención de buenos rendimientos aquellos que son fértiles, profundos y que poseen un buen drenaje. Los suelos limosos y arcillosos , con alta capacidad de retención de humedad se recomiendan cuando la precocidad no es importante. El rango de pH varía entre ligeramente ácido (5,5) a neutro (7,0). Los suelos deben poseer facilidad para el desarrollo radical, por lo que no debe presentar capas endurecidas, ni compactas. Por ser un cultivo que requiere de riego por gravedad, requieren de suelos nivelados en donde las aguas de riego deben poseer una baja salinidad.

En la preparación del suelo se requiere de garantizar la penetración del agua, la aireación y la facilidad de exploración de las raíces.

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Zonas productoras de Tomate en Venezuela

Las áreas de mayor producción de Tomate en el país se localizan en los estados: Aragua, Carabobo, Guárico, Lara, Monagas, Portuguesa y Zulia. Sin embargo, una de las principales tierras para el cultivo de hortalizas se localizan en Quibor, Edo. Lara, en donde se viene realizando produciendo tomate y cebolla en grades extensiones de monocultivo en base a pasadas políticas de zonificación. Lo cual se traduce en efectos negativos sobre los productores rurales por contaminación del aire, agua y suelo y para las tasas crecientes de consumidores por contaminación del producto.

Importancia del cultivo de Tomate

El tomate Licopersicum esculentum Mill es la hortaliza más importante tanto en consumo como en producción en numerosos países y su popularidad aumenta constantemente. En Venezuela es la hortaliza más importante. En el 2007 se cosecharon 9.575 ha, con una producción de 207.000 ton. que estuvieron destinadas al consumo fresco, industrial y en una pequeña proporción a la exportación.

Tipos de Tomate y su uso en Venezuela

Tomate perita grande para consumo directo: Se cosecha con la mínima madurez (Verde hecho - pintón) por lo que se requiere recolectarlo varias veces a la semana durante un periodo largo ( aprox. 2 meses) el valor varía por el tamaño, la dureza, la madurez, el brillo y la forma

Tomate Industrial: Son también tomates tipo pera pero el tamaño no es relevante. Se colecta cuando los frutos están 100% maduros e idealmente cuando la totalidad de los frutos tiene esa condición. Hay algunas diferenciaciones por forma y otras características que los hacen mejor para pelado, trocitos, Ketchup, jugos, etc.

•Tomates redondos-manzanos para consumo directo: Es lo que más se acostumbra en otras latitudes. Son frutos de mejor palatabilidad pero más sensibles al manejo y al transporte. Su mercado tiene muy poco desarrollo en el país, aunque paulatinamente se han ido incorporando áreas en “Casas de Cultivo” para mercados especiales y alguna presencia en las cadenas de supermercados. Su cultivo a campo abierto es técnica y económicamente posible en época seca y las zonas xerófitas en época de lluvias.

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Más en : http://www.fedeagro.org/Asamblea%202009/Asamblea%2009%20Dixon%20Moreno.pdf

Origen

El origen del género Lycopersicon se localiza en la región andina que se extiende desde el sur de Colombia al norte de Chile, pero parece que fue en México donde se domesticó, quizá porque crecería como mala hierba entre los huertos. Durante el siglo XVI se consumían en México tomates de distintas formas y tamaños e incluso rojos y amarillos, pero por entonces ya habían sido traídos a España y servían como alimento en España e Italia. En otros países europeos solo se utilizaban en farmacia y así se mantuvieron en Alemania hasta comienzos del siglo XIX. Los españoles y portugueses difundieron el tomate a Oriente Medio y África, y de allí a otros países asiáticos, y de Europa también se difundió a Estados Unidos y Canadá.


En un principio los Europeos tomaron en cuenta la planta como valor ornamental por sus frutos y no por su valor alimenticio, ya que se temían que los mismos fuesen venenosos. pero fue en Italia, donde descubrieron posteriormente el justo uso por su excelente palatabilidad y alto valor alimenticio.